#3findes3festivales (III)

Y aquí terminó el “reto” y la temporada de festivales 2019 😦

Y la larga y productiva temporada de festivales terminó en Granada. Maravillosa ciudad que he visitado en muchas ocasiones y a la que nunca te cansas de volver…

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Vetusta Morla nos volvió a encantar ❤

Mi relación con este festival es relajada. Me gustó hace un par de años pero no me gustó nada hace cuatro… El caso es que la vida y las cosas que pasan hacen que vaya cada dos años… ¿se romperá la dinámica en 2020? Ya veremos… Después de una visita a los sitios más típicos de tapas de la zona centro y pasar sin pararse demasiado por Bora Bora, llegamos a una abarrotada e improvisada zona de “acreditaciones” en pleno centro de Granada. Y de ahí para el festival…

Nos encontramos como ya era casi costumbre con los puestos de Cervezas Alhambra donde te grababan el vídeo blablablabla… nada, nos fuimos a aprovechar el 2×1 (hasta las 19) en cerveza mientras empezaban los jóvenes pero garajeros y granaínos Radio Palmer, con referencia al centro comercial Neptuno (WTF) incluida.

Terminaban y justo al lado estaban ya pactando (falseando suena muy feo) una entrevista de Andalucía Directo con unos chavales que seguramente no vean Canal Sur todos los días… Por supuesto, en el pueblo nos reconoció todo el mundo ¬_¬. Menos mal que ya había empezado la impresionante Carmen Boza. Impresionante en letras, voz y en actitud rockera, que también saludó en directo a la gente que estaba viendo este programa en la tele pública andaluza 🙂

Más tarde, Depedro, uno de los valores seguros en esta temporada de festivales, volvió a impresionarnos con sus mejores temas de los últimos años y también con alguno que ha hecho para Calexico. En el otro escenario Novedades Carminha nos ofrecía la dosis necesaria de cumbia y punk. Mezclada, no agitada. Y también el hit “Ya no te veo”, sin el local Dellafuente, que a saber dónde estaría…

Sin mucho descanso, Vetusta Morla nos volvió a ofrecer un magnífico concierto en la que es seguramente su gira más cuidada y efectiva, con las canciones que mejor funcionan en directo de su nuevo disco (la larga gira del año pasado en la que lo tocaban entero ayudó algo, imagino), los éxitos de siempre… y cómo no, la ya mítica y esperada interpretación de “El hombre del saco” con guiño a otros grupos participantes en el festival… y el emotivo final con “Los días raros” (que ya sale hasta en el final dramático de una de las series de mayor éxito del Netflix).

Los murcianos Second una vez más hicieron gala de una presencia increíble en directo, con Sean Frutos, que hace que todo parezca fácil. De forma parecida a lo que hicieron Vetusta, han tenido unos cuantos conciertos en sala donde han tocado su último disco de principio a fin y se han quedado con los auténticos pepinazos… terminando con “La suerte de tu piel” (tema escrito junto al presente, en otro escenario, Villanueva) y en el que el mismísimo Sean se anima a tocar la guitarra. El resultado fue un pelín caótico pero más que aceptable dentro del despiporre y el subidón natural con el que (casi) terminas el concierto. Digo casi entre paréntesis, porque un concierto de Second no está acabado sin que Sean nos diga que somos exquisitos… y desde hace unos meses, la última canción que tocan siempre es “Mira a la gente”.

Amatria empezaba y parecía que íbamos a vencer a la lluvia en esa noche en la que nos iba a caer la mundial (jaaaaaaaaaa) cuando caían las primeras gotillas… Pero una vez me enfundé mi chubasquero del Decathlon (para luego quitármelo) ya no podía dejar de pensar en todos mis amigos, que se llaman Cayetano, obviamente. Otro de los momentos míticos de la noche fue culpa de los Carolina Durante. Hicieron casi el mismo concierto que vienen haciendo en todos los festivales en este verano y que tanto nos gusta. Algo hay seguro en este mundo y es que Diego Ibáñez no es capaz de quedarse quieto encima de un escenario ni tan siquiera un segundo… justo lo contrario que Ariadna de Los Punsetes. La noche se cerró con un nuevo set de Les Castizos que seguramente fue mítico pero que abandoné al poco de empezar, para seguirlo en la fila de los taxis XD

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Escenario Principal

El sábado había que visitar el mítico Bar Soria, estaba claro… También estaba claro que tenía que llegar pronto al recinto para disfrutar de la rave cósmica y diurna en esta ocasión que ofrece el gran Martí Perarnau IV bajo el nombre de su megagrupo: Mucho. Con el subidón pasamos de una rave a otro evento menos eufórico gracias al cálido ambiente que consiguió la magnífica voz de Nina de Morgan. Agradecida, muy agradecida y emocionada, nos llegó al corazón.

Sin tiempo para recuperarse, Anni B Sweet acompañada de los Rufus T. Firefly (al menos reconocí a Julia y Víctor) empezó a cantarnos en español y a veces también en inglés… y luego aparecieron Lori Meyers para cantarnos “Dilema”, de su segundo álbum Hostal Pimodán. Entre ella e Iván Ferreiro tuvimos ocasión de presenciar algo que a lo mejor no tenía cabida en un festival así: Cupido. El autotune (qué harto estoy del autotune) de Pimp Flaco combina que no veas con el pop suave y en ocasiones un poquito ñoño que hacen sus compis. Si su primer disco se titula igual que la cinta de Kirk Van Houten, hay que tenerlos en cuenta.

Iván Ferreiro pues sí, se dio otro baño de masas, hizo un pequeño popurrí de clásicos del pop de los últimos tiempos y la gente cantó sus himnos, pero los platos fuertes de la noche estaban por venir. Zahara volvió a presentar sus temazos de los dos últimos discos, con subidón absoluto y dancing del personal en los dos últimos: “Caída Libre” (YOLAMOLA1000) y “Hoy la bestia cena en casa”, por desgracia sin el Test Voight-Kampff en las pantallas que tanto nos gustó en La Riviera y el Sonorama 🙂

No lo dimos todo todo y todo porque tocaba tomar posiciones para el directo más esperado de la noche, el de León Benavente. Las expectativas eran enormes, pese a un decepcionante concierto en Sevilla hace un par de años, las otras veces que los habíamos visto lo petaron. Pues en esta ocasión hay que decir que reventaron el escenario (con cortinas, como si fuera un programa de José Luis Moreno)… pese a ser el primer concierto presentando su nuevo disco, cualquiera lo diría. Sus nuevas canciones funcionan, vaya que si funcionan… En noviembre, en La Riviera, será la prueba definitiva para certificar que estamos ante el directo del año (que no del daño xD).

Cerraron la noche los chavales de La M.O.D.A., en estado de gracia y los Shinova que llevados por el carisma de Gabriel de la Rosa y los temazos de “Volver” (funciona mejor que el disco nuevo, es lo que hay) hicieron que se nos esfumara lo poco que quedaba de festival… que se cerró con una nueva y mítica sesión de los Elyella.

Así queda la lista del Spotify del reto #3findes3festivales. ¿Lo volvería a hacer? Seguro 😛

Mad Cool 2019: la pseudocrónica (II)

La segunda parte de esta pseudocrónica trae calor… mucho calor… ¡Y tremendos conciertazos también!

El viernes fue el día de más calor de la semana pero prometía un mayor conjunto de conciertazos después de la puesta de sol. Como en la siesta y en la piscina se estaba muy bien decidimos pasar de Sharon Van Etten y/o American Authors… No nos lo perdonaremos jamás.

Llegamos con el show de puro indie rock por parte de Miles Kane empezado. No pasaba nada, todo el mundo intentaba estar en las sombras salvo algunos incautos… muchos de ellos de nacionalidad británica, como si no tuviesen oportunidad de verlo por allí :P. Estuvo muy bien pero nos dejó con las ganas de un show junto a Alex Turner…

Casi sin tiempo de reacción comenzaba en el escenario “principal” uno de los dos grandes alicientes de la noche: The National. El mayor hándicap de este grupazo de Ohio es que no era nada sencillo defender tu disco más pausado e intimista en un festival con más o menos cincuenta mil personas esperando LOS TEMAZOS. Pese a todo, una sabia elección de las coristas (entre las que destacaba mi admiradísima Lisa Hannigan) y el acostumbrado buen hacer de los hermanos Dessner junto a la calidad de las canciones elegidas hicieron que una primera mitad del concierto se me pasara en un suspiro. La segunda parte empezó genial con Day I die y ya fue el despiporre total para Matt Berninger, que no pasaba por su mejor momento vocal (pobre Mr. November) y decidió entregarse a su público y profesar su amor por las cámaras. Eso sí, lo dimos todo con Graceless, por supuesto.

En el otro escenario y en directo para La 2 empezó como diez minutos después el concierto de los Smashing Pumpkins. Por cierto, he de hacer notar que algunos conciertos terminaron un poco antes de lo previsto y se hizo muy sencillo organizar la logística de cambio de escenario entre actuación y actuación. Quizá esto se deba a que no había tantísimos artistas por encajar en la tablilla horaria 😛 pero se debe agradecer.

El inicio de los Smashing Pumpkins fue acojonante, con esa Sarabanda de Haendel que te impresionaba también en Barry Lyndon, una de las obras maestras de Kubrick. Y ya si luego te entran esos tres máquinas de la música de los 90 pues imagínate :D. La elección del setlist fue muy apropiada, ya que nunca desentonan los (dos) temas nuevos si los metes entre clasicazos. Me resultan muy interesantes (la Pitchfork puede decir misa) Knights of Malta y Solara. No faltaron obviamente Bullet with butterfly wings, Disarm, Ava Adore, 1979, Tonight Tonight y Today. James Iha nos doró un poco la píldora y nos dijo que le encantó Madrid y tal… ya estuvo el año pasado, pero no lo vimos con el clásico bocata de calamares ni con su relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor. Volved pronto, por favor.

Poco después tocaba el único momento en el que un grupo nacional pudo sacar pecho ante los mandamases del rock alternativo mundial en inglés. Estaba claro que ese grupo tenía que ser Vetusta Morla. Siempre nos sorprenden con algún cambio en las letras… reconozco que un poco más y se me va la Coca-Cola (sí, tenía que conducir después) para otro lado cuando escuché su referencia al flamante alcalde de Madrid… No quedó ahí su reivindicación, pues se mostraron manifiestamente en contra de la retirada de Madrid Central y también de la ausencia de grupos españoles en el cartel… por lo que no llegaron a hacer su acostumbrado remix de canciones de compis en el festival, pero Pucho cantó un poquito de “I wanna be your dog”.

Eso sí, no faltaron los momentos para tocar la fibra del personal: Maldita dulzura, Copenhague, 23 de junio, Consejo de sabios (no, el grupo de Mikel no es capaz de hacer una canción así… y lo sabéis) y Los días raros. Así como los más bailongos de su repertorio… Dieron una imagen espectacular y prometen mucho para sus shows de Cádiz y Granada.

La noche terminó con lo que quedaba de Wolfmother y La Vida Moderna.

El sábado comenzó TEMPRANÍSIMO (18:10) con un auténtico mito de la música del siglo XX como es Johnny Marr. Con temas de sus dos últimos discos, el single Armatopia y temazos de los Smiths y uno de Electronic nos demostró por qué nos cae bien de verdad: quiere a sus fans y quiere que seamos felices de verdad. Y dice que en Inglatera no todo el mundo es un puto gilipollas… y creemos saber a quién se refiere :).

Más tarde y en una inimaginable sombra pudimos disfrutar del relajante y apacible concierto de Cat Power. Lamentablemente, no nos ofreció nada más que Manhattan de su guitarrero Sun, pero nos dejó un poquito de Nude as the news en Cross Bones Style. Os dejo una peasssssssso actuación de la muchacha en los 90 en el “Lo + Plus” francés:

Muy “Lana del Rey” me dijeron que sonaba Chan Marshall… ¿No será al revés? ¿Quién fue antes el huevo o la gallina? Me dejáis sin palabras…

Por si nos habíamos relajado mucho venía justo después el verdadero huracán humano de este festival. Un torrente de voz y de simpatía llamado Beth Ditto (cambio de vestuario incluido, porque para diva, ella) que junto al resto de Gossip nos hizo movernos sin control alguno. Por favor, ¿¿¿¿quién no ha acompañado el oooooo ouhhhhhhhhouhhhhhhhouhhhhhhh de ese temarraco que es Standing in the way of control???

Más tarde llegó el momento intimista más maravilloso de la jornada con el concierto de Mogwai, que empezó muy fuerte con Take me somewhere nice, Jim Morrison y Hunted by a freak (¿¿¿qué se canta???) entre las cinco primeras canciones. No defraudaron y terminaron por todo lo alto con We’re no here!

El ruidoso concierto de estos escoceses no se vio afectado para nada por el otro ruidoso concierto (de Prophets of Rage) que estaba ya terminando en uno de los escenarios más grandes. Una pena que me lo perdiera, pero Escocia es Escocia…

Otros de los mayores representantes de las islas británicas de los últimos años es Robert Smith y para muchos de los que se acercaron al recinto del Mad Cool ver a The Cure era su mayor prioridad. Para lo que es un festival, un concierto de dos horas y cuarto es algo excepcional. Y he de decir que se me hizo de todo menos corto… fue mágico el dominio de los tiempos y de las canciones del setlist por parte de estos cinco magos… mención muy destacada al gran trabajo en el bajo de Simon Gallup, responsable también en una gran gran medida de esas melodías que rápidamente conocemos e identificamos como temas de The Cure.

Ya los vi en 2016 y sabía que mis favoritísimas no iban a faltar: A forest, High, Inbetween days, Pictures of you, The caterpillar… y por supuesto las cuatro más míticas: Close to me, Friday I’m in love (aunque era sábado… Robert Smith es adorable), Why can’t I be you y Boys don’t cry… Ya os digo si es adorable Robert que se quería quedar con todos nosotros, no se iba del escenario… ❤

Ya reventado después de dos horas y cuarto de The Cure y después de una visita al grifo de agua by the face empezaba la diva sueca por excelencia: Robyn. Lamentablemente no cantó nada de su experiencia junto a Royksöpp pero la colección de temazos fue cayendo uno tras uno. Vimos un espectáculo muy blanco y vaporoso (una sábana estaba ahí colgada y no sabemos muy bien qué hacía) y a Robyn moviéndose como nunca e incluso arrastrándose por el escenario con la elegancia de la que solo ella es capaz de hacer gala.

Ese final con Dancing on my own, Missing U, Call your girlfriend y la ENOOOOOORME With Every Heartbeat fue para mí el de Mad Cool 2019. Ha sido una edición que pintaba peor de cómo acabó. Habrá que darle un voto de confianza al Mad Cool. A ver con quién nos engañan para volver en 2020 🙂 Os dejo una lista con una canción de cada uno de los artistas mencionados en estos dos post… En cuestión de tres semanas, ¡¡SONORAMA!!

Mad Cool 2019: la pseudocrónica (I)

¡Menos es más! No es necesario un sold out para sacar pecho. Un buen cartel con algo de riesgo y una organización seria son motivos suficientes para darle un voto de confianza.

Un año más hemos sobrevivido al Mad Cool, el festival burbuja por excelencia. El que surgió de la nada llenando un vacío que nadie pedía llenar. El que se trajo a guiris random a hacer cosas de guiris a la capital de España sin un partido de fútbol de por medio. El que se hizo famoso en medio mundo por una cosa muy triste y el que nos ofreció la cancelación por sus c0j0nes morenos de los Massive Attack el año pasado.

La cosa no pintaba muy bien por una errática comunicación por parte del festival de las cosas más elementales como los medios de transporte, si se podría aparcar… Finalmente nos quedamos sin línea 8 de metro toda la noche y también sin aparcamiento de pago para la gente “normal” (no VIP). Parece ser que no fue tan mal la alternativa planteada por la organización/EMT de los autobuses lanzadera a Plaza de Castilla (aunque considero que dejar a la gente varada a las tantas de la mañana allí tampoco era la mejor opción) y los taxis y VTC a cholón. En el caso que me afecta, no tuve mayor problema en aparcar cerca del recinto 🙂

No sé muy bien por qué (por la paaaaaaaaaaasta, aprovechando el huracán Rosalía) se sacaron de la manga una fiesta de bienvenida de paganini (excepto para los admirados VIPs y los influencers) que sumó sobre todo por las intervenciones de Don Broco, Metronomy (un poco más y le da algo al señor Joseph Mount que ahí estaba con su sudadera y pantalón largo de felpa) y sobre todo al subidón de energía que aportaron The Cat Empire (un grupo que podría tocar después de las 12 perfectamente y no a la luz del día) y sobre todo Bring Me The Horizon. Estos últimos dieron nos ofrecieron un concierto cortito pero a la altura de las circunstancias. Lykke Li no brilló tanto como yo esperaba. La noche terminó pronto, sin mayores preocupaciones entiendo para las 30.000 personas que asistieron, no tuvieron problemas para pillar el metro u otros medios de transporte público.

 

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Clásica foto del vaso del festival para dar un poco de envidia

El jueves comenzó por mi parte con el grupo americano La Dispute, en su primera visita a nuestro país, bajo un sol de justicia que no hizo amedrentarse a los de Michigan. Contar con ellos fue todo un acierto por parte del festival. Más tarde vino Lauryn Hill (que Iggy Pop me perdone), precedida por una DJ que no supimos muy bien qué pintaba ahí. Mereció la pena no abandonarla porque demostró que como ella hay pocas.

Sin tiempo para mucho descanso vino uno de los momentos más emotivos de la noche: la actuación de Bon Iver. Su apuesta por el folk clásico con toques electrónicos en directo realmente te llega al alma. Después mi idolatrado Noel Gallagher volvía a hacer las delicias de los fans de Oasis con lo mejor de su reciente discografía en solitario y seis temas de Oasis. Pelos de punta por supuesto con Don’t look back in anger y Stop crying your heart out. Tocó menos caras B que la última vez que lo vi, pero ahí estuvo Half the world away… que se ha convertido en una favorita para él, parece ser 🙂 Terminó versionando “All you need is love”, por si alguien no se había dado cuenta cuál era el grupo que inspiró a los Oasis… Por cierto: Rosalía? Who? What’s that? Cada día admiro más a este buen hombre.

La noche terminó con un impecable y animadísimo concierto de Vampire Weekend (siempre en diciembre bebiendo horchata) y el subidón de energía que te traen los Chemical Brothers.

Seguiremos con esta pseudocrónica en el día de mañana (como muy pronto) 😛

Dobles y pinchos

19:15 ¡Ya está bien! Pasas la tarjeta y te vas. Un día más, un día menos (es jueves y además has quedado… ¡mola!). Eres el típico currito en tu departamento que saca el trabajo que no sacan los otros… puede que por incompetencia o directamente porque quieren. Sales corriendo hacia la parada del autobús y ahí ves llegar al 157 justo cuando te sitúas y levantas la cabeza. Está claro que es tu día de suerte… y ya si encima no hay atasco llegarás pronto a Plaza de Castilla. Luego un ratillo asumible en la línea 1 y llegarás a Bilbao (la glorieta).

Estaba claro que La Casa de la Tortilla no era el sitio más romántico para quedar pero oye, el ambiente mola y lo que importa (la tortilla, claro) mola también. Ya han pasado casi doce meses y sigues tan fascinado como el primer día o casi más. Tus amigos te han dicho que después de dos semanas sin verla mejor hubieras elegido un sitio más romántico y menos concurrido para hablar pero era vuestro sitio especial y esas cosas… que si allí fue la primera vez que notaste aquella mirada, que si allí se rió de ese chiste tan horrendo que a NADIE le gustaba menos a ella. Pero nada, me decían que había que elegir un sitio para hablar.

Hablar, hablar, hablar… ¿Hablar? ¿De qué? Si está todo hablado. Si no hablamos todos los días es porque o bien me engancho yo en una conferencia por una incidencia en la India o más lejos o porque ella se queda dormida viendo no sé qué en no sé dónde. Reconoces que no te gusta estar solo en el sofá mirando Instagram, Twitter o un blog de viajes que te cuenta historias y sitios que no te puedes perder de sitios tan cercanos como Nueva Zelanda. ¡¡Qué perra tiene la gente con viajar!!

Viajar, viajar, viajar… ¿Viajar? Ah, sí. Teníais un viaje en mente para otoño a Turquía pero no termináis de cerrarlo por alguna cosa o por otra. Tú estás preocupado por un proyecto que probablemente va a salir en la fecha indicada pero bueno, entiendes que hay cosas más importantes y decidiste solicitar tres semanas a finales de septiembre. De hecho esta misma tarde te llegó un correo electrónico del departamento de Recursos Humanos aprobando dichas vacaciones. Era importante tener las vacaciones y el calendario claro para irse a la agencia de viajes (tu ordenador) y reservar vuelos, hoteles… todo eso.

Eso sí, notabas un runrún en la cabeza y te esforzabas por silenciarlo. ¿Qué pasaba? Pues eso, que el tiempo pasaba y por una cosa o por otra no terminabais de cerrar el viaje. “Lo vemos el mes que viene, que estoy fatal de pelas” era lo que ella solía decirte.

Como buen caballero que eres le ofrecerás adelantarle el dinero de su billete. No andas mal de pasta y puedes hacerlo. Total, es un mes que no vas a ahorrar pero la extra está al caer y “es que ni se va a notar”.

Llega la hora y ahí estás puntual en la barra y con dos dobles. Te traen un par de pinchos de tortilla. ¿Qué te puede pasar?

Oye, esta no es… otra canción de despedida

Os paso una pequeña lista con siete canciones para siete situaciones en las que dices adiós y una para bailar!!

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Hasta luego, Mari Carmen

Aprovechando que en poco más de diez días he escrito dos entradas para este blog que en más de una ocasión di por muerto… pues vuelvo a la carga. Esta tarde ha llegado a mis oídos que se va alguien de la oficina y he pensado que hay ocasiones en las que una despedida voluntaria o involuntaria (sin llegar a ser trágica y para toda la vida, no nos vamos a poner dramáticos) merece una canción que la acompañe… nos centraremos en esta ocasión en el indie español.

Una canción para despedirse a lo grande: “No volveré”, de Kokoshca. Estás hasta las narices de tu situación y quieres dejar un trabajo de mierda para no volver a verlo más. Lo que viene a ser un cambio drástico. A partir de mañana nada volverá a ser cómo antes y te envidiarán más que nunca. Te reirás en la cara de tus enemigos de la manera más malvada posible… Lo único malo: se te irá un poco la olla y te afeitarás el pelo.
Recomendable para personas ya un poco escasas de pelo o que quieran revivir el lado más punk de Britney Spears.

Una canción para echarle la cruz a alguien con toda la mala baba del mundo: “Todo lo que merezcas”, de Xoel López. Todo iba bien, esa persona lo ha sido todo para ti, pero esto llegó el final. En esos días después del inicio de la tragedia pues las cosas no funcionan… lo peor es que estés en vacaciones o no tengas una ocupación que te la quite de la cabeza. A ver, llorar, llorar… no todo es llorar, Xoel. Eres un poco exagerado. Y lo de desear que le falte el aire a alguien, hijo mío, es pasarse un poco de la raya. Menos mal que sé que lo dices todo metafóricamente.
Recomendable para jóvenes que pierden al segundo o tercer amor de su vida y tienen ganas de revancha. Un consejo: follar sienta bien y además conoces gente.

Una canción para despedirte de una persona y hundirla en la miseria: “Voy a por tabaco”, de Los Planetas. El requisito indispensable es que esa persona te quiera lo suficiente para verse afectada por la tristeza de tu sentimiento y ande bien de empatía. ¿Cómo te sentirías cuando una persona te canta que todas sus miserias son culpa tuya? J lo hace en esta Cara B del single “Espíritu Olímpico” (que es todo lo contrario, una declaración de amor y de intenciones). Vamos, son las cintas de Hannah Baker condensadas en poco más de cinco minutos.
Recomendable para gente muy cínica e incapaz de reconocer que es responsable de sus propios problemas.

Una canción para irse a dormir a un parque: “Voy a hacerte recordar”, de La Habitación Roja. La has liado y muy muy muy muy mucho. El sofá no tiene un cartelito con tu nombre, no. Te has ido con los amigotes y has vuelto a casa TRES días más tarde. Has faltado al trabajo, no has llevado a los niños al colegio y tu madre ha vuelto de Algeciras a buscarte y ha acabado en la Línea 4. Te echan de casa porque la furia es demasiado grande como para mantenerte cerca y un banco cerca de la estación del Parque de Santa María te espera. Te rindes ante la evidencia y tu orgullo te hace cantar esta canción, haciendo gala de lo bien que ha ido todo pero te va a tocar dormir bajo un cielo estrellado y sincero (¿?).
Recomendable para gente que la lía muchísimo en verano y en zonas cálidas, porque en Burgos en pleno agosto no hay quien duerma al raso…

Una canción para gente paciente pero no tanto: “No puedo más contigo”, de los Niños Mutantes. Aguantas carros y carretas y crees que todo acabará yendo bien. Pero no. No. No. (No, esto no es una canción de Lori Meyers). Llega la mayor pelea dialéctica y decides cortar con el “y tú más” definitivo. Después de eso ya no hay réplica que valga. O sí, pero mucho peor y más grave… Tú sabrás si quieres lanzar el órdago.
Recomendable para gente que tiene un plan B, un plan C … o hasta un plan Z.

Una canción para despedirse de alguien y hundirte en la miseria: “Amable”, de Tachenko. Ay, qué bonito parecía ser todo, ¿no? Pues no. Todo va a acabar mal. Y a nadie le va a importar. Tú te preguntarás qué culpa tienes de todo lo malo que te pasa, si eres muy muy bueno con la gente. Algún día después de tantas hostias te darás cuenta de que precisamente TÚ eres el culpable de todo lo que te sucede.
Recomendable para gente muy cínica e incapaz de reconocer que es responsable de sus propios problemas, pero que se siente afectada y dolida por ellos sin hacer partícipe a los demás.

Una canción para irse, pero de verdad: “Me voy”, de La Plata. Lo que pasa es que si lo dices muchas veces pierdes convicción. Y al final acabas cayendo rendido ante esa persona y acabas soltando todos tus sentimientos, que no puedes estar sin ella o él ni un solo momento… pero tú te vas, ehhhh. Vamos, que estás esperando un “no te vayas” escrito en una pancarta … ¿o quizá un “INTERVENCIÓN”?
Recomendable para gente que desea despedirse pero no lo tiene muy claro del todo.

Bonus: ya que nos despedimos, que sea bailando. la canción que más o menos da el título a este post es una versión en español de Leonard Cohen que luego cantó en español Enrique Morente pero no entró en el disco Omega. La última versión más o menos conocida es de su hija Soleá Morente.  Pues como no hay una manera mejor de cerrar una lista temática que con una canción que no tiene nada que ver, incluyo “Baila Conmigo”, de su último disco. Grandiosas frases como “hoy tengo el guapo subido” o “¿de qué te sirve ser tan listo si ni siquiera puedes seguirme el ritmo?”. Está claro que la cosa bien bien no va a acabar… pero por lo menos vas a bailar con esa morena.

Aquí os dejo con la playlist de este post… espero que la disfrutéis y pongáis música a vuestras despedidas!!!

https://open.spotify.com/user/johnpardolta/playlist/1loQAJS3UWcSKLmeryy6cs?si=Tqz0E9qsQBqYEknOXWo-iw

Tomavistas Madrid 2018: la pseudocrónica

Os ofrezco mi visión completamente distorsionada y parcial sobre este fabuloso festival celebrado en mayo de 2018 en Madrid.

El segundo festival del mes de mayo llegó el pasado fin de semana y con grandes expectativas más que satisfechas. Grandes nombres en un recinto pequeño pero muy acogedor, muy bien organizado todo pese a algunos obstáculos (baños junto a un carril-bici, huecos entre placas de hormigón y pistas llenas de barro, por ejemplo…). Os cuento lo que vi. Obviamente lo que no vi, no formará parte de esta pseudocrónica.

La jornada del viernes por mi parte comenzó con Disco Las Palmeras! y continuó con uno de los primeros y muy interesantes platos del festival: Él mató a un policía motorizado. Pese a actuar ante una audiencia aún por llegar, algún problemilla de sonido y un chaparrón impresionante (que duró hasta bien empezada la actuación de Superchunk) estuvieron espectaculares.

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El vaso de 0,5l del Tomavistas, con casi todo el cartel

Ya no sorprende a nadie la fuerza y el empuje de Belako en directo. Empezaron un poco más tranquis y calmados de la cuenta, con chubasqueros (como casi todos los presentes, cayó la mundial…) pero se vinieron arriba. Desde 2014 para mí una de las bandas que no te deberías perder si la tienes en un festival. En Madrid creo que no volveremos a verlos hasta el 5 de diciembre en La Riviera (y el día siguiente trabajo… ¿qué hago con mi vida?). Si podéis, en Córdoba estarán en el Hangar el jueves 27 de septiembre. Seguramente lo reventarán, como hicieron en enero de 2016…

Después de Belako había que irse corriendo a ver a Ride. Grupazo noventero, autor de auténticos himnos que en la época pre-Internet tenía en cinta como “Leave Them All Behind”. Sonaron “Seagull” y “Taste”, en su época seguramente fueron un grupo dentro del ambiente shoegaze más accesibles y más pop que My Bloody Valentine pero muy muy muy buenos. En fin, una hora memorable. Os dejo con el TEMAZO con mayúsculas:

Más tarde, llegó Javiera Mena, con sus cacharros y sus espectaculares bailarinas. Tuvo problemas con el sonido (se le escuchaba muuuuuuuuuuy bajito) y también con una base que acortaron su setlist pero no quedó fuera ningún tema imprescindible.

Tras Javiera, vinieron los Django Django con un directo que no me emocionó en exceso pero que se vino arriba cuando llegaron las dos últimas canciones… (shut up and play the hits, que dijo en su momento el cantante de Arcade Fire al de LCD Soundsystem xD).

Tras esto, sacrifiqué a Novedades Carminha para ocupar mi sitio en primera fila para ver lo mejorcito de la noche: La Casa Azul presentando su ya mítico nuevo disco (mítico porque no se sabe cuándo va a salir… pero se dice que saldrá antes un EP… esto va para largo). No pasa naaaaaaaaaaada por ver otra vez a La Casa Azul en cuestión de siete días. No pasa nada si lo ves un poco mojado de la lluvia y tampoco pasa nada si no te canta “Cerca de Shibuya” y si dos canciones nuevas que todavía no te sabes. Y no pasa nada tampoco si Guille hace un amago de bis para no tocar “Como un fan”. Menos mal que lo hizo ya en Sevilla, que si no… Por cierto, debería escribir esta pseudocrónica en una postura más adecuada, que luego vienen las contracturas y recuerda: “No más Myolastan”… qué pasada ese inicio tan a lo Common People de Pulp. En fin, es que este Guille no da puntada sin hilo, se nota que la música es su vida y punto.

El sábado la jornada empezó algo antes que el viernes pero mucho después de que abriera el recinto. Los Kokoshca me contagiaron de esa extraña fuerza y su alegría y “melasudatodistmo” encima de un escenario. Poco antes de que terminaran ya estaban sonando de fondo los Altin Gün (aunque la primera i es sin punto, en turco todo es distinto). Desde los Países Bajos y famosos pese a los incidentes, nos dieron un poco de su folk en turco que salvo en Eurovisión en pocos canales masivos nos puede llegar a España. Un recuerdo a los Mor ve Ötesi, autores de la última canción decente (muuuy decente) y en turco de Turquía en el ESC:

Después de un descansito y una paradinha en el parque para seguir degustando de las maravillosas cervezas de La Virgen (jamás hubo una cerveza TAN buena en un festival) venía el canadiense Chad VanGaalen, encantado de la vida y de actuar en un sitio tan chulísimo… No tenía el gusto pero su rollo folk me recordó (para bien) a Clap your hands say yeah. Posteriormente y en el otro escenario, los Melange. Mi colega Nacho me dijo que eran lo más parecido que se había hecho últimamente a Triana. Completamente de acuerdo.

Siguió la tarde con la curiosa programación de un grupo de fieshhhta nocturna como es El Columpio Asesino a unas muy tempranas ¡¡ocho de la tarde!! Recién levantados de la siesta, no estuvieron mal pero esos temas no rompen esquemas antes de la cena o minutos antes de la final de la Champions (hubo mucha gente que desapareció o directamente no vino hasta que terminó).

Tras esto actuaban los murcianos Perro, pero fueron sacrificados (no tengo perdón de Dior, lo sé) por coger primera fila para ver a los mitiquísimos The Jesus and Mary Chain. No decepcionó, presentaron pocas (afortunadamente) canciones de su disco y no faltaron temazos como “April Skies”, “Head On” (no tan movida como en su versión de los Pixies, pero la gente se lo pasó en grande) y terminó con “Just Like Honey” y “I hate Rock’n’Roll” (la que cerraba su último disco de los 90… que empezaba con “I love Rock’n’Roll”, que es igual xD).

No dejé mi sitio en primera fila y me perdí a otro grupazo brutal como Pony Bravo por mi grupo preferido: Los Planetas. Esperaba un concierto homenaje al vigésimo aniversario de su magnífico disco “Una semana en el motor de un autobús” y NO. Fue otro concierto más de la gira de Zona Temporalmente Autónoma. Que sí, que muy bien, que tienen los temas muy rodados y funciona de lujo… que apareció La Bien Querida y muy muy bien el “No sé cómo te atreves” (aunque sigo prefiriendo a Ariadna de Los Punsetes y SOBRE TODO a Marina de Klaus&Kinski), que muy guay escuchar otra vez Prueba esto y los homenajes a Camarón… pero queremos algo más que no sea solo el “Segundo Premio” de ese disco, joer…

De todas formas, me llevo un muy buen recuerdo del festival, recomendándolo para futuras ediciones por su ambiente amable, su cercanía a la capital y su fantástico gusto a la hora de confeccionar el cartel. El de 2016 fue exxxxxxxxxcelente y este año aunque un poquito más corto (han sido dos días en lugar de tres) me ha fasssssssscinado 🙂

La velocidad que tapona tus oídos

Como ya sabéis, vivo y trabajo en las afueras de Madrid. Siempre que quiero bajar a Córdoba a ver a mi familia y amigos pues tengo opciones para viajar si no quiero usar mi coche. No me puedo quejar en absoluto.

Por comodidad y rapidez si la estancia no pasa del fin de semana creo que la mejor opción es el tren: en mi caso particular si salgo de trabajar a las 17 en tres horas estoy en la puerta de mi casa.

Algún humanista dijo que el transporte público es una colección fabulosa de cretinos y sinvergüenzas… y creo que el verdadero pulso a la sociedad se hace en las circunstancias más extremas a las que se puede someter un españolito medio: el coche silencio del AVE.

El AVE Madrid-Sevilla cumplió el año pasado 25 años y desde hace algo más de tres se oferta uno de los vagones como un supuesto remanso de tranquilidad con luz tenue en el que están prohibidos los placeres más queridos por nosotros según algunos periodistas de diarios ingleses muy reputados: comer, hablar y en definitiva hacer ruido.

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Bla Bla Car con Kylie Minogue. Piensa en ello.

El viernes 23 tuve el orgullo y la satisfacción de compartir sala de conciertos con un 80% de público de las islas británicas para ver al hermano menor (en todos los aspectos) de los Gallagher, Liam. El comportamiento, el alcohol barato y la situación de la sala una vez terminado el espectáculo decían mucho del desbarre de los asistentes. Ni en Belfast, la meca de los Troubles, vi algo parecido. “Luego dicen de los españoles” era lo mínimo que se dijo aquella noche.

¿Qué haría un average british en un coche en silencio del AVE? Pues si va solo, lo más normal es que se quede callado. O incluso si va en grupo. No han sido dotados de nuestra mayor arma de destrucción masiva: la capacidad de hablar hasta debajo de las piedras.

Pero pasemos de las elucubraciones a las experiencias personales, a los hechos. Este pasado viernes 2 llegaba yo con un poco de sueño y muy pocas ganas de jaleo a la vía 8 de la estación Madrid-Puerta de Atocha. Coche 8 y asiento 06A. Mesa. Uyuyuyuy… ya verás… me lo temía cuando seleccionaba intencionadamente este asiento en su momento. Coche en silencio es siesta cuasi garantizada, o al menos así lo ha sido en algunas ocasiones. Y si no, habrá Wi-Fi.

No llegué demasiado pronto porque intento siempre apurar un poco en la sala club… al fin y al cabo pago por lo que allí ofrecen (no es que sea gratis… pero ya que me lo ofrecen tendré que pillar algo) y llegado a mi sitio veo que mis compañeros de andanza son una mujer de aproximadamente 43-44 años y sus padres. Y su esposo en otro asiento en la fila de al lado.

Lo que ocurrió después es historia escrita ya en mi cuenta de Twitter 😀 Tengo que decir que pese al comportamiento fuera de todo lugar en el coche en silencio los protagonistas fueron muy amables y se despidieron de mí con mucho cariño en plan “la que ha tenido que soportar el pobre”. Pero me dejaron sin siesta.

La vuelta el domingo fue harina de otro costal… la gente está reventada del fin de semana y teniendo el lunes tan cerca como que da pereza hasta hablar. Me quitaron mi sitio de la ventana pero eso ya queda para otro relato…

Y de regalo una maravilla de disco de versiones del “Let Go” de Nada Surf, que cumplió quince años el mes pasado. ¿Te acuerdas de la canción que sonaba cuando Robin y Ted de HIMYM se quedaban juntos después de Halloween? Pues aquí la canta Jorge Martí de La Habitación Roja: