#3findes3festivales (I)

La primera parada de este reto fue el DCode en el campo de rugby Cantarranas de la Universidad Complutense.

Es lunes y me encuentro en plena lucha con las infernales plataformas logísticas de la vida para recibir un pedido (o no) antes de terminar mis vacaciones de septiembre (han sido 7 días laborables… no es para tanto). Como no quiero enfurecerme demasiado por las dos cosas voy a dedicarme a escribir sobre mi último reto: #3findes3festivales.

Los haters dirán que me he tirado todo el verano por ahí y que he ido a todos los festivales. Pues no, porque no soy ubicuo y lamentablemente el dinero en mi cuenta no es infinito.

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Planazo de sábado al mediodía

El reto #3findes3festivales consistía en (seguro que os lo podéis imaginar) ir a tres festivales en tres fines de semana. Casualmente los tres festivales tenían como patrocinador a Cervezas Alhambra pero Mahou San Miguel no ha colaborado con un solo euro en este reto. Más bien son ellos los que me tienen un poco loco con un pedido que hice la semana pasada en su web y que no he recibido todavía… pero vamos a lo que vamos.

1er finde – DCode: el siete de septiembre es nuestro aniversario

Empezó muy pronto el festival y con un sonido bastante lamentable (que por desgracia no mejoraría demasiado en las horas siguientes del evento) pese a las ganas de los locales Carolina Durante (mis “Viva Suecia” de este año, porque los he visto en todos los festivales a los que he ido este año, menos en el Mad Cool). El sonido se fue como cinco veces y finalmente hubo desbandada en la que (supuestamente) era la penúltima canción por el hastío que esto producía. “Gracias a vosotros y no al DCode). Más tarde en la carpa continuaron los irlandeses Picture This (que no paraban de decir que eran de Irlanda, por si no nos habíamos enterado, no dejaban de saludar a unos paisanos que había allí). No lo hicieron mal pero no están todavía al nivel de otros grandes nombres del rock alternativo de aquella tierra como Delorentos o Villagers. Mucho mejor cuanto más folk, eso sí, que tomen nota para próximos trabajos.

Después tuve ocasión de asistir en rigurosa primera fila junto a muchas familias y gente muy muy joven a un grandioso (no es novedad) concierto de La Casa Azul. El concierto en el escenario “ÉLITE” comenzó con una canción que precisamente suena en el primer episodio de dicha serie de Netflix: “El momento”. No faltaron temas clásicos como “Superguay”, “La Revolución Sexual”, “Esta noche solo cantan para mí” o “Todas tus amigas” (que aunque sea del disco anterior también es un clásico… aunque Guille se invente un poco los adjetivos de las amigas se lo perdonamos, porque sus letras no son nada fáciles), pero el concierto se centró en el celebrado nuevo disco del grupo: “La Gran Esfera”. El ambiente fue excepcional, con muchos globos, gente de todas las edades disfrutando y las excelentes imágenes en las pantallas del escenario (menuda colección de divas en “Esta noche…”, incluida Sandra Kim).

Justo después empezó el primer concierto del día en los escenarios grandes, el primero de Viva Suecia en ese día (por la noche tendrían otro en la Región de Murcia) y el primero de ellos en el que se cantaba “Algunos tenemos fe”. Como siempre, impecables.
Más tarde sería el turno de St. Woods. Un sonido muy anglosajón pese a ser un chaval de aquí, que tiene una fantástica voz. Agradable e ideal para echar la tarde en el césped del campo de rugby de la Universidad Complutense y para pasear por la sensacional zona de comida y prepararse para lo que venía después…

Ni más ni menos que desde la mismísima Glasgow apareció Gerry Cinnamon. Sin complejos y con su auténtico acento escocés arrancó a la gente de su zona de confort para que se movieran un poquito. Su anti-folk alternativo, su animosidad ante la soledad de un escenario enorme y su carácter realmente único serán recordadas. Poco después sería el turno de Tom Odell y su relajada apuesta desde el piano, ideal para volver al césped o tomarse un copazo (había que aprovechar que tenían Jameson en la barra también) y disfrutarla allí.

Más tarde empezarían los ya míticos Miss Caffeina con su alegato fan hacia la gran Consuelo Berlanga (a males de muchos…). Un gran concierto en el que pudimos disfrutar los auténticos temazos de su último disco: “Reina”, “Prende”, “Oh Long Johnson” y “Merlí”. Concierto deslucido otra vez más por el sonido de cuatro duros y por no poder disfrutar de las luces que preparan estos chavales al ser programados a las 19:00. Eels nos entregaron un concierto inigualable mientras caía la noche, en el que nos abrazaron con la fabulosa “The look you give that guy”.

The Cardigans nos ofrecieron el mítico Gran Turismo en su orden original, además de otros clásicos de su repertorio. Creo que por desgracia fueron los más afectados por el desafortunado sonido de todo el festival. Más tarde Amaral nos ofrecieron un memorable concierto en el que presentaron varios temas de su nuevo álbum y los éxitos de siempre. El magnetismo y la cuidada puesta en escena hicieron valer su condición de cabezas de cartel.

Ya bien entrada la noche pudimos disfrutar de los norirlandeses Two Door Cinema Club, que montaron un fabuloso espectáculo visual y se mostraron tan simpáticos y profesionales como acostumbran. No tardaron en caer los temazos y realmente me dejaron exhausto… así que tuve que concluir el primer tramo de mi reto con los agradables y simpáticos Caravan Palace.

Voy a dejarlo de momento por aquí, puede que esta tarde/noche siga si me siento inspirado 😀 … Os dejo con una setlist que irá creciendo conforme sea completada la crónica xD

Dobles y pinchos

19:15 ¡Ya está bien! Pasas la tarjeta y te vas. Un día más, un día menos (es jueves y además has quedado… ¡mola!). Eres el típico currito en tu departamento que saca el trabajo que no sacan los otros… puede que por incompetencia o directamente porque quieren. Sales corriendo hacia la parada del autobús y ahí ves llegar al 157 justo cuando te sitúas y levantas la cabeza. Está claro que es tu día de suerte… y ya si encima no hay atasco llegarás pronto a Plaza de Castilla. Luego un ratillo asumible en la línea 1 y llegarás a Bilbao (la glorieta).

Estaba claro que La Casa de la Tortilla no era el sitio más romántico para quedar pero oye, el ambiente mola y lo que importa (la tortilla, claro) mola también. Ya han pasado casi doce meses y sigues tan fascinado como el primer día o casi más. Tus amigos te han dicho que después de dos semanas sin verla mejor hubieras elegido un sitio más romántico y menos concurrido para hablar pero era vuestro sitio especial y esas cosas… que si allí fue la primera vez que notaste aquella mirada, que si allí se rió de ese chiste tan horrendo que a NADIE le gustaba menos a ella. Pero nada, me decían que había que elegir un sitio para hablar.

Hablar, hablar, hablar… ¿Hablar? ¿De qué? Si está todo hablado. Si no hablamos todos los días es porque o bien me engancho yo en una conferencia por una incidencia en la India o más lejos o porque ella se queda dormida viendo no sé qué en no sé dónde. Reconoces que no te gusta estar solo en el sofá mirando Instagram, Twitter o un blog de viajes que te cuenta historias y sitios que no te puedes perder de sitios tan cercanos como Nueva Zelanda. ¡¡Qué perra tiene la gente con viajar!!

Viajar, viajar, viajar… ¿Viajar? Ah, sí. Teníais un viaje en mente para otoño a Turquía pero no termináis de cerrarlo por alguna cosa o por otra. Tú estás preocupado por un proyecto que probablemente va a salir en la fecha indicada pero bueno, entiendes que hay cosas más importantes y decidiste solicitar tres semanas a finales de septiembre. De hecho esta misma tarde te llegó un correo electrónico del departamento de Recursos Humanos aprobando dichas vacaciones. Era importante tener las vacaciones y el calendario claro para irse a la agencia de viajes (tu ordenador) y reservar vuelos, hoteles… todo eso.

Eso sí, notabas un runrún en la cabeza y te esforzabas por silenciarlo. ¿Qué pasaba? Pues eso, que el tiempo pasaba y por una cosa o por otra no terminabais de cerrar el viaje. “Lo vemos el mes que viene, que estoy fatal de pelas” era lo que ella solía decirte.

Como buen caballero que eres le ofrecerás adelantarle el dinero de su billete. No andas mal de pasta y puedes hacerlo. Total, es un mes que no vas a ahorrar pero la extra está al caer y “es que ni se va a notar”.

Llega la hora y ahí estás puntual en la barra y con dos dobles. Te traen un par de pinchos de tortilla. ¿Qué te puede pasar?

Oye, esta no es… otra canción de despedida

Os paso una pequeña lista con siete canciones para siete situaciones en las que dices adiós y una para bailar!!

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Hasta luego, Mari Carmen

Aprovechando que en poco más de diez días he escrito dos entradas para este blog que en más de una ocasión di por muerto… pues vuelvo a la carga. Esta tarde ha llegado a mis oídos que se va alguien de la oficina y he pensado que hay ocasiones en las que una despedida voluntaria o involuntaria (sin llegar a ser trágica y para toda la vida, no nos vamos a poner dramáticos) merece una canción que la acompañe… nos centraremos en esta ocasión en el indie español.

Una canción para despedirse a lo grande: “No volveré”, de Kokoshca. Estás hasta las narices de tu situación y quieres dejar un trabajo de mierda para no volver a verlo más. Lo que viene a ser un cambio drástico. A partir de mañana nada volverá a ser cómo antes y te envidiarán más que nunca. Te reirás en la cara de tus enemigos de la manera más malvada posible… Lo único malo: se te irá un poco la olla y te afeitarás el pelo.
Recomendable para personas ya un poco escasas de pelo o que quieran revivir el lado más punk de Britney Spears.

Una canción para echarle la cruz a alguien con toda la mala baba del mundo: “Todo lo que merezcas”, de Xoel López. Todo iba bien, esa persona lo ha sido todo para ti, pero esto llegó el final. En esos días después del inicio de la tragedia pues las cosas no funcionan… lo peor es que estés en vacaciones o no tengas una ocupación que te la quite de la cabeza. A ver, llorar, llorar… no todo es llorar, Xoel. Eres un poco exagerado. Y lo de desear que le falte el aire a alguien, hijo mío, es pasarse un poco de la raya. Menos mal que sé que lo dices todo metafóricamente.
Recomendable para jóvenes que pierden al segundo o tercer amor de su vida y tienen ganas de revancha. Un consejo: follar sienta bien y además conoces gente.

Una canción para despedirte de una persona y hundirla en la miseria: “Voy a por tabaco”, de Los Planetas. El requisito indispensable es que esa persona te quiera lo suficiente para verse afectada por la tristeza de tu sentimiento y ande bien de empatía. ¿Cómo te sentirías cuando una persona te canta que todas sus miserias son culpa tuya? J lo hace en esta Cara B del single “Espíritu Olímpico” (que es todo lo contrario, una declaración de amor y de intenciones). Vamos, son las cintas de Hannah Baker condensadas en poco más de cinco minutos.
Recomendable para gente muy cínica e incapaz de reconocer que es responsable de sus propios problemas.

Una canción para irse a dormir a un parque: “Voy a hacerte recordar”, de La Habitación Roja. La has liado y muy muy muy muy mucho. El sofá no tiene un cartelito con tu nombre, no. Te has ido con los amigotes y has vuelto a casa TRES días más tarde. Has faltado al trabajo, no has llevado a los niños al colegio y tu madre ha vuelto de Algeciras a buscarte y ha acabado en la Línea 4. Te echan de casa porque la furia es demasiado grande como para mantenerte cerca y un banco cerca de la estación del Parque de Santa María te espera. Te rindes ante la evidencia y tu orgullo te hace cantar esta canción, haciendo gala de lo bien que ha ido todo pero te va a tocar dormir bajo un cielo estrellado y sincero (¿?).
Recomendable para gente que la lía muchísimo en verano y en zonas cálidas, porque en Burgos en pleno agosto no hay quien duerma al raso…

Una canción para gente paciente pero no tanto: “No puedo más contigo”, de los Niños Mutantes. Aguantas carros y carretas y crees que todo acabará yendo bien. Pero no. No. No. (No, esto no es una canción de Lori Meyers). Llega la mayor pelea dialéctica y decides cortar con el “y tú más” definitivo. Después de eso ya no hay réplica que valga. O sí, pero mucho peor y más grave… Tú sabrás si quieres lanzar el órdago.
Recomendable para gente que tiene un plan B, un plan C … o hasta un plan Z.

Una canción para despedirse de alguien y hundirte en la miseria: “Amable”, de Tachenko. Ay, qué bonito parecía ser todo, ¿no? Pues no. Todo va a acabar mal. Y a nadie le va a importar. Tú te preguntarás qué culpa tienes de todo lo malo que te pasa, si eres muy muy bueno con la gente. Algún día después de tantas hostias te darás cuenta de que precisamente TÚ eres el culpable de todo lo que te sucede.
Recomendable para gente muy cínica e incapaz de reconocer que es responsable de sus propios problemas, pero que se siente afectada y dolida por ellos sin hacer partícipe a los demás.

Una canción para irse, pero de verdad: “Me voy”, de La Plata. Lo que pasa es que si lo dices muchas veces pierdes convicción. Y al final acabas cayendo rendido ante esa persona y acabas soltando todos tus sentimientos, que no puedes estar sin ella o él ni un solo momento… pero tú te vas, ehhhh. Vamos, que estás esperando un “no te vayas” escrito en una pancarta … ¿o quizá un “INTERVENCIÓN”?
Recomendable para gente que desea despedirse pero no lo tiene muy claro del todo.

Bonus: ya que nos despedimos, que sea bailando. la canción que más o menos da el título a este post es una versión en español de Leonard Cohen que luego cantó en español Enrique Morente pero no entró en el disco Omega. La última versión más o menos conocida es de su hija Soleá Morente.  Pues como no hay una manera mejor de cerrar una lista temática que con una canción que no tiene nada que ver, incluyo “Baila Conmigo”, de su último disco. Grandiosas frases como “hoy tengo el guapo subido” o “¿de qué te sirve ser tan listo si ni siquiera puedes seguirme el ritmo?”. Está claro que la cosa bien bien no va a acabar… pero por lo menos vas a bailar con esa morena.

Aquí os dejo con la playlist de este post… espero que la disfrutéis y pongáis música a vuestras despedidas!!!

https://open.spotify.com/user/johnpardolta/playlist/1loQAJS3UWcSKLmeryy6cs?si=Tqz0E9qsQBqYEknOXWo-iw

Tomavistas Madrid 2018: la pseudocrónica

Os ofrezco mi visión completamente distorsionada y parcial sobre este fabuloso festival celebrado en mayo de 2018 en Madrid.

El segundo festival del mes de mayo llegó el pasado fin de semana y con grandes expectativas más que satisfechas. Grandes nombres en un recinto pequeño pero muy acogedor, muy bien organizado todo pese a algunos obstáculos (baños junto a un carril-bici, huecos entre placas de hormigón y pistas llenas de barro, por ejemplo…). Os cuento lo que vi. Obviamente lo que no vi, no formará parte de esta pseudocrónica.

La jornada del viernes por mi parte comenzó con Disco Las Palmeras! y continuó con uno de los primeros y muy interesantes platos del festival: Él mató a un policía motorizado. Pese a actuar ante una audiencia aún por llegar, algún problemilla de sonido y un chaparrón impresionante (que duró hasta bien empezada la actuación de Superchunk) estuvieron espectaculares.

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El vaso de 0,5l del Tomavistas, con casi todo el cartel

Ya no sorprende a nadie la fuerza y el empuje de Belako en directo. Empezaron un poco más tranquis y calmados de la cuenta, con chubasqueros (como casi todos los presentes, cayó la mundial…) pero se vinieron arriba. Desde 2014 para mí una de las bandas que no te deberías perder si la tienes en un festival. En Madrid creo que no volveremos a verlos hasta el 5 de diciembre en La Riviera (y el día siguiente trabajo… ¿qué hago con mi vida?). Si podéis, en Córdoba estarán en el Hangar el jueves 27 de septiembre. Seguramente lo reventarán, como hicieron en enero de 2016…

Después de Belako había que irse corriendo a ver a Ride. Grupazo noventero, autor de auténticos himnos que en la época pre-Internet tenía en cinta como “Leave Them All Behind”. Sonaron “Seagull” y “Taste”, en su época seguramente fueron un grupo dentro del ambiente shoegaze más accesibles y más pop que My Bloody Valentine pero muy muy muy buenos. En fin, una hora memorable. Os dejo con el TEMAZO con mayúsculas:

Más tarde, llegó Javiera Mena, con sus cacharros y sus espectaculares bailarinas. Tuvo problemas con el sonido (se le escuchaba muuuuuuuuuuy bajito) y también con una base que acortaron su setlist pero no quedó fuera ningún tema imprescindible.

Tras Javiera, vinieron los Django Django con un directo que no me emocionó en exceso pero que se vino arriba cuando llegaron las dos últimas canciones… (shut up and play the hits, que dijo en su momento el cantante de Arcade Fire al de LCD Soundsystem xD).

Tras esto, sacrifiqué a Novedades Carminha para ocupar mi sitio en primera fila para ver lo mejorcito de la noche: La Casa Azul presentando su ya mítico nuevo disco (mítico porque no se sabe cuándo va a salir… pero se dice que saldrá antes un EP… esto va para largo). No pasa naaaaaaaaaaada por ver otra vez a La Casa Azul en cuestión de siete días. No pasa nada si lo ves un poco mojado de la lluvia y tampoco pasa nada si no te canta “Cerca de Shibuya” y si dos canciones nuevas que todavía no te sabes. Y no pasa nada tampoco si Guille hace un amago de bis para no tocar “Como un fan”. Menos mal que lo hizo ya en Sevilla, que si no… Por cierto, debería escribir esta pseudocrónica en una postura más adecuada, que luego vienen las contracturas y recuerda: “No más Myolastan”… qué pasada ese inicio tan a lo Common People de Pulp. En fin, es que este Guille no da puntada sin hilo, se nota que la música es su vida y punto.

El sábado la jornada empezó algo antes que el viernes pero mucho después de que abriera el recinto. Los Kokoshca me contagiaron de esa extraña fuerza y su alegría y “melasudatodistmo” encima de un escenario. Poco antes de que terminaran ya estaban sonando de fondo los Altin Gün (aunque la primera i es sin punto, en turco todo es distinto). Desde los Países Bajos y famosos pese a los incidentes, nos dieron un poco de su folk en turco que salvo en Eurovisión en pocos canales masivos nos puede llegar a España. Un recuerdo a los Mor ve Ötesi, autores de la última canción decente (muuuy decente) y en turco de Turquía en el ESC:

Después de un descansito y una paradinha en el parque para seguir degustando de las maravillosas cervezas de La Virgen (jamás hubo una cerveza TAN buena en un festival) venía el canadiense Chad VanGaalen, encantado de la vida y de actuar en un sitio tan chulísimo… No tenía el gusto pero su rollo folk me recordó (para bien) a Clap your hands say yeah. Posteriormente y en el otro escenario, los Melange. Mi colega Nacho me dijo que eran lo más parecido que se había hecho últimamente a Triana. Completamente de acuerdo.

Siguió la tarde con la curiosa programación de un grupo de fieshhhta nocturna como es El Columpio Asesino a unas muy tempranas ¡¡ocho de la tarde!! Recién levantados de la siesta, no estuvieron mal pero esos temas no rompen esquemas antes de la cena o minutos antes de la final de la Champions (hubo mucha gente que desapareció o directamente no vino hasta que terminó).

Tras esto actuaban los murcianos Perro, pero fueron sacrificados (no tengo perdón de Dior, lo sé) por coger primera fila para ver a los mitiquísimos The Jesus and Mary Chain. No decepcionó, presentaron pocas (afortunadamente) canciones de su disco y no faltaron temazos como “April Skies”, “Head On” (no tan movida como en su versión de los Pixies, pero la gente se lo pasó en grande) y terminó con “Just Like Honey” y “I hate Rock’n’Roll” (la que cerraba su último disco de los 90… que empezaba con “I love Rock’n’Roll”, que es igual xD).

No dejé mi sitio en primera fila y me perdí a otro grupazo brutal como Pony Bravo por mi grupo preferido: Los Planetas. Esperaba un concierto homenaje al vigésimo aniversario de su magnífico disco “Una semana en el motor de un autobús” y NO. Fue otro concierto más de la gira de Zona Temporalmente Autónoma. Que sí, que muy bien, que tienen los temas muy rodados y funciona de lujo… que apareció La Bien Querida y muy muy bien el “No sé cómo te atreves” (aunque sigo prefiriendo a Ariadna de Los Punsetes y SOBRE TODO a Marina de Klaus&Kinski), que muy guay escuchar otra vez Prueba esto y los homenajes a Camarón… pero queremos algo más que no sea solo el “Segundo Premio” de ese disco, joer…

De todas formas, me llevo un muy buen recuerdo del festival, recomendándolo para futuras ediciones por su ambiente amable, su cercanía a la capital y su fantástico gusto a la hora de confeccionar el cartel. El de 2016 fue exxxxxxxxxcelente y este año aunque un poquito más corto (han sido dos días en lugar de tres) me ha fasssssssscinado 🙂

“Benditos” bares

Esto es real. Llevo mucho tiempo ya sabiendo de ti y te lo tenía que escribir.

Vengo todos los días de trabajar y te veo siempre en el mismo sitio, en el barril que tienen en la puerta. Sujetas un botellín de Mahou Cinco Estrellas en tu mano derecha y en la izquierda el móvil. Siempre hablando. Siempre. A veces fumas. Alguna vez te he visto sin el móvil y hablando con quien sea pero el botellín es una extensión de tu brazo.

Un día al salir de trabajar fui al cine (solo, no pasa nada por ir al cine solo) en la calle Princesa y al regresar a casa tú todavía seguías allí.

El bar no es un bar propiamente dicho, es una cafetería-panadería. El pan se acaba, la gente se va y tú todavía estás ahí.

Me pregunto qué haces para sobrevivir. Llevas traje y no paras de hablar por el móvil. Eso es porque eres autónomo. O quizá tienes un trabajo de 8 a 17 y estás tan hasta las narices de todo que necesitas un respiro. El caso es que me preocupa verte allí siempre.

Ya sé que el negocio no es tuyo porque se lo he preguntado a la chica que está por las mañanas. Te conoce todo el mundo, eres como Norm de Cheers pero para mal.

¿Qué será de tu vida fuera de allí? No sé si será por empatía o por cariño por verte ahí todos los días me preocupo por ti y estoy seguro que huyes de algo. No sé si de tu mujer e hijos o de las cuatro paredes de tu casa solitaria o del trap. Un día de estos te vas a arrepentir de todo lo que te está pasando y ya será demasiado tarde.

No more Miguelitos?

La neomegalomanía de nosotros los españoles y el “yo la tengo más grande que tú” nos ha hecho mucha pupa en los duros años de la crisis. Este fin de semana he ido en AVE a la excelente ciudad de Albacete y por tanto he tenido la oportunidad de visitar por fin la megaestación Vialia Albacete Los Llanos y os voy a dejar mi impresión sobre este modelo de estación de nuestro Administrador de Infraestructuras Ferroviarias.

La estación de Albacete está bastante cerca del centro pero no está precisamente en una vía principal de circulación. Además la ciudad ya goza de bastantes zonas comerciales muy cómodas y muy bien comunicadas. ¿En qué momento alguien decidió que era una gran oportunidad crear un nuevo centro comercial para la ciudad? Supuestamente todos los cálculos se harían antes de la desaceleración. El resultado por desgracia es una magnífica estructura pensada para convertirse en un nuevo área de referencia convertida en una caja llena de locales vacíos, con un cine, un puesto de revistas y prensa, una cafetería carísima, un gimnasio, una hamburguesería (la de los dos arcos amarillos), un Mercadona, una tienda de juguetes con menos futuro que el Toys’R’Us…

miguelitos
Say hello to my little friends!

Y se me olvida lo más importante: una confitería preciosa en liquidación por cierre que es el único local en el que puedes llevarte los famosísimos Miguelitos de La Roda.

Ahora voy a hablar de la dichosa manera en la que está ordenada la estación. Hay una entrada con un control de seguridad a una zona de espera que podríamos denominar “tierra de nadie”. ¿Por qué la llamo así? Porque si no tienes billete puedes estar ahí si quieres para ver cómo llegan o cómo se van tus familiares a través del cristal, pero no vas a poder hacer nada más…

Más adelante hacia la izquierda hay un control de acceso válido para todas las vías en las que te miran el billete y te dejan pasar… y ahí puedes volver a sentarte a esperar, si puedes. El siguiente paso sería salir a la calle con el frescor o el calor y seguramente bajar unas escaleras mecánicas o un ascensor porque muy probablemente no vayas a coger justo el tren que saldrá por la vía 1.

Bajas y te encuentras otra especie de vestíbulo, totalmente del estilo de las nuevas estaciones de ADIF, con sus pantallas de plasma gestionadas por un sistema en Windows que muy probablemente no funcionará… Y luego irás a tu andén nuevamente a pasar frío o calor. Afortunadamente tendrás otras pequeñas salas de espera climatizadas hasta que llegue tu tren. ¿Cuánto se gasta de más en aire acondicionado o calefacción por una distribución así?

¿Por qué se hizo una obra como esta? ¿Por qué no se contó antes del proyecto ya con una cartera de tiendas que rellenaran los espacios? Una obra así tendría y tiene sentido en una estación ya en el centro de la ciudad como por ejemplo la de Málaga pero aquí está claro que ha fallado. ¿No habría sido más cómodo una estación más pequeña con su área comercial acorde con las necesidades y una zona de espera más razonable? Está visto que a todos nuestros políticos les encantan las fotos y las inauguraciones de infraestructuras del copetín.

Ya veremos qué sucede con el tiempo y si en un futuro próximo sigue siendo posible comprar Miguelitos en la estación de tren de Albacete.

The blank pages of my black notebook

¿Cómo termina algo que no ha empezado? La verdad es que por mucho que vas viviendo y observando, nunca dejas de aprender cosas de ti mismo, de tus fallos hacia los demás y de lo que le pasa a la gente que está tu alrededor. Hasta ahí podíamos decir que es lo normal, que no te puedes quejar de estar vivo y sufrir las consecuencias.

¿”Sufrir”? ¿Es esa la palabra correcta? No creo. Se disfruta en mayor o menor medida salvo que la situación sea tan triste y tan penosa que merezca la pena usarla.

Hace unos años (algo más de cinco) compré un cuaderno negro de tapa dura con gomilla para cerrarlo. De esos que en plena era digital vuelven a estar de moda, para apuntar vivencias y guardar dentro tickets de un restaurante, algún folleto doblado… no sé si es el uso apropiado. El caso es que no lo compré para mí, la idea era regalárselo a alguien especial que decidió no saber más de mí después de un tiempo.

Pues bien, el destino ha querido que después de un tiempo prudencial y varios reveses y varias candidatas lo inaugure yo. Porque ya iba siendo hora de tenerse algo en estima. Y no está nada mal escribir de lo fenomenal que me ha tratado Madrid desde que llegué el 31 de marzo de este año. Que quede bien reflejado para siempre en este blog o en ese cuaderno, al fin y al cabo (si el boli quiere) “escribimos cosas eternas”.

OJO: me he puesto a escribir porque la inspiración me ha venido gracias al temazo “The Black Notebook” de mis queridísimos amigos COLUMBIA. No dejéis de escuchar su trabajo “A Guide to Disappear (The Art of Disappearing Completely)”.